Defender la vida de las balas y del Fracking

Prensa A. Sanguino/ septiembre 15, 2020/ COLUMNISTA INVITADO, EN LAS REGIONES, EQUIPO DEL CAMBIO

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Por Caroline Florez

“En mi Gobierno no se hará Fracking” comenzaré por esta promesa incumplida del Gobierno Nacional. Hoy emprendemos una nueva lucha social por la defensa de la vida, del agua y del medio ambiente.

En Colombia, día tras día nos levantamos con noticias desgarradoras, por ejemplo, la masacre de Llano Verde, la de Samaniego, la de Arauca y así muchas que podemos citar en este artículo, pero no solo ese tipo de acciones apagan la vida de los seres humanos, sino a la que este Gobierno quiere darle luz verde, el Fracking.

A ti, y a mí, nos toca defendernos no solo de las acciones criminales de grupos al margen de la ley. También, nos toca emprender la defensa de nuestras fuentes hídricas, de nuestra salud, de nuestro derecho fundamental a un ambiente sano.

Cómo lo ha sostenido la Alianza Colombia Libre de Fracking y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), la puesta en práctica de esta técnica podría causar grandes contaminaciones en el cuerpo de agua subterráneo y/o superficiales, ya que, para esto hay grandes concentraciones de sustancias químicas utilizados para la perforación. Estas aguas que son utilizadas se consideran irrecuperables.

Los desechos radioactivos de esta práctica serian enterrados con el fin de “mitigar el daño ambiental”. Pero, preguntémonos ¿es viable en Colombia enterrar estos desechos? Sencillamente NO, en el territorio Colombiano se ha demostrado que a unos cuantos metros encontramos pozos de agua. Ahora bien, ¿Vale la pena contaminar nuestras fuentes hídricas para el beneficio de unos pocos? También responderé con un NO, el Fracking supuestamente trae grandes aportes a la Nación con respecto a la economía, economía que beneficia a unos pocos (a los grandes empresarios y políticos de corbata blanca) pero en los territorios donde se realice dicha práctica dejaría grandes brecha sociales y ambientales.

Entonces, nos matan a balas y nos quieren matar por medio de las “jugaditas” que aprueban ciertos congresistas en su afán para la implementación del Fracking. Con el hundimiento del artículo 210 del PL que reforma el Sistema General de Regalías, ganamos una batalla, pero la gran victoria sería prohibir por medio de una ley esta práctica como lo ha propuesto la Bancada del Partido Alianza Verde.

El Fracking a los seres humanos nos trae implicaciones negativas en nuestra salud, por ejemplo, malformaciones en el cerebro y el corazón, altas posibilidades de contraer cáncer y otras enfermedades que para el ser humano son altamente peligrosas y que conllevan a la muerte.

Quiero citar un claro ejemplo, la abonanza algodonera, en el departamento del Cesar: se utilizaron venenos, los cuales fueron enterrados cuando el algodón dejó de ser un negocio rentable, causando así graves daños medioambientales al municipio Agustín Codazzi. Posteriormente, se atribuyó a esos venenos sepultados los elevados casos de cáncer, malformaciones en recién nacidos y animales. Estas fueron unas de las consecuencias más visibles de la fumigación de insecticidas tanto en el aire como en la tierra. Lo mismo nos va a pasar con la explotación del carbón a cielo abierto. Por ejemplo, el Grupo Prodeco luego de décadas de explotación del carbón, ahora se quiere ir porque ya no les parece rentable, dejándonos inmensos socavones cuya recuperación ecológica es casi imposible.

Entonces, con estos claros ejemplos de las consecuencias que ha generado estos procesos, le digo al Gobierno, si es cierta la intención de cuidar la vida de los colombianos, comience a ser responsable con las acciones y las decisiones que toma en pro de la vida. Cumpla su promesa de campaña. No más atentados a la vida y al planeta. #NOAlFrackingEnColombia   #DuqueProhibaelFracking

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