La migración colombiana ocurrida en el marco del Conflicto Armado Interno, frente al éxodo masivo de ciudadanos venezolanos. Dos historias comparadas.

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Por Oscar William Mosquera Arévalo.

Activista político por la paz.

Desde hace meses atrás el tema de la migración de venezolanos, exiliados por el gobierno de Nicolás Maduro, ha logrado posicionarse dentro de la agenda política y en materia de coyuntura nacional para Colombia y el resto de los países que conforman la región.

Según el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica: “Exilio colombiano: huellas del conflicto armado más allá de las fronteras”, por Cúcuta, Norte de Santander pasan diariamente 35.000 venezolanos en búsqueda de mejores condiciones de vida.

Sin embargo, aunque esta problemática acarrea una serie de cambios al interior del territorio nacional, como lo sostiene el Centro de Memoria Histórica, la situación en relación con nuestro país en el marco del Conflicto Armado Interno no fue distinto, esto debido al crecimiento de manera silenciosa de compatriotas exiliados en el periodo en el que Colombia tuvo una agudización del enfrentamiento entre el Estado y los actores armados.

Según cifras de Acnur. Se puede afirmar que alrededor de 552.000 colombianos se encuentran en condición de exilio o refugiado en diferentes partes del mundo.

La ola de migrantes venezolanos puso en la agenda nacional la importante discusión de observar a los connacionales colombianos refugiados o exiliados en el exterior fruto del daño colateral de la violencia vivida en Colombia desde mediados del siglo XX, un tema del cual Colombia no ha tomado cartas en el asunto, no se ha decidido estudiar a profundidad y se ha optado por invisibilizarlo.

Un flagelo cuyas consecuencias ha marcado el desplazamiento forzado tanto de manera interna, como el que trasciende las fronteras nacionales y hace que se olvide en la sociedad colombiana a aquellos que han emigrado, no precisamente por gusto propio, sino por necesidad ante la difícil situación en materia de orden público del país, con un alto índice de personas expatriadas de zonas que han tenido fuerte trayectoria del conflicto en su historia local y regional; zonas en donde la conjugación de interés políticos, económicos y sociales han afectado seriamente el tejido social y la cotidianeidad de quienes han tenido que marcharse de Colombia perdiendo vínculos significativos tales como su arraigo cultural, sus costumbres y tradiciones diarias, sus relaciones familiares, entre otras.

Para sustentar esta afirmación, según varios informes de Acnur, países como Ecuador, Panamá y Venezuela el 93% de los refugiados que han recibido son originarios de Colombia. Para el año de 2016 un total de 15.000 colombianos vivían en Panamá, mientras que en países como Venezuela 720.000 personas provenían de Colombia según el último censo realizado en el año 2015 por el gobierno venezolano. Sin embargo, debido a la crisis humanitaria que vive actualmente Venezuela muchos se han visto obligados a regresar.

En otro escenario se encuentran los refugiados colombianos que han emigrado a tierras ecuatorianas, país en el cual se ha albergado aproximadamente a 100.000 colombianos.

Según cifras de agosto de este año por parte del Centro de Memoria Histórica, desde la década de 1980 se ha visto una serie de migraciones de colombianos a los diferentes continentes pero para inicios del 2000, periodo en el que se recrudeció la violencia en Colombia, se observa como de manera exponencial hay un aumento del flujo migratorio de Colombianos al exterior.

Cabe señalar que el conflicto armado colombiano perduro por más de 50 años dejando como resultado 8.768.057 víctimas según el Registro Único de Víctimas, durante este duro episodio, la violencia política y el despojo de tierras son hechos claves para entender este fenómeno de migración voluntaria y de manera forzosa.

En el año 2000 el auge de refugiados colombianos a nivel mundial empieza a crecer exponencialmente de 30.000 a 40.000 colombianos refugiados en el exterior durante el gobierno de Andrés Pastrana.

No obstante las cifras no dejan de aumentar y es en el primer periodo presidencial de Álvaro Uribe Vélez donde el problema crece significativamente de conciudadanos colombianos exiliados en el exterior donde pasa de 50.000 en el 2006 a 550.000 para el 2007. Durante los años siguientes el número de refugiados disminuye pero no deja ser preocupante las cifras de personas colombianas en dicha situación.

Con estas cifras de se puede afirmar que el enfoque de la política de seguridad Democrática impulsada por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez no ha logrado mostrar resultados favorables en materia de Derechos Humanos esto se debe porque aunque los resultados que el gobierno en su momento pretendió mostrar lo único que generó fue desplazamiento contra la población vulnerable.

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