En alimentación, los estudiantes en Bogotá no están mejor…

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Se lo dije personalmente al Alcalde Enrique Peñalosa hace unos días. Le advertí que el Programa de Alimentación Escolar, en su componente de Refrigerios, viene en franco deterioro. Componente que el propio Peñalosa inauguró en su primera Alcaldía. Y programa alimentario que hasta hace poco era el mejor calificado de todo el país. En principio no me creyó, pero tomó atenta nota. Espero que su autoridad y sentido de responsabilidad pública sustituya la sobradez y el autismo de María Victoria Angulo, su Secretaria de Educación, y la desfachatez y el descaro de Adriana Gonzales, la encargada de este asunto en ese despacho.

Al principio de esta Administración las cosas sonaban bien, a pesar de que la Secretaria de Educación de Peñalosa ratificara a Adriana Gonzales y su equipo, que venía del gobierno Petro y sobre quién recae toda la responsabilidad en la implantación del modelo de subasta inversa que afectó notablemente la calidad nutricional de los refrigerios escolares a cambio de ahorrarse unos pesos, o que acudiera también a la contratación a dedo comprándolos a mayor precio a la empresa Plaza Mayor de Medellín. Esta vez, la misma funcionaria aparentemente corrigiendo su propio modelo o seguramente por instrucciones directas del Alcalde, anunció el retorno de la licitación pública, pero de la mano de Colombia Compra Eficiente. Con estos cambios, la promesa de transparencia, recuperación de calidades nutricionales y eficiencia financiera se podría cumplir.

Todo quedó en promesas porque el cambio resultó puras apariencias. O los cambios fueron para empeorar el programa. Angulo Secretaria y Gonzales Sub decidieron fragmentar la contratación de los refrigerios. Por un lado adquirir la provisión de los alimentos que componen los refrigerios, y por el otro, toda la operación logística (ensamble, transporte y distribución). Ello ha traído dos problemas fundamentales : uno, que se diluya la responsabilidad de la calidad, entrega oportuna e inocuidad de los alimentos entregados a los estudiantes. Y dos, el pago del IVA del 19%, que antes no se pagaba porque el refrigerio de manera integral se consideraba exento de este tributo pero que ahora no ocurre con la logística de los mismos. Se corre el riesgo de que el Distrito deba pagar con cargo al presupuesto del Programa de Alimentación Escolar por lo contratado a la fecha un IVA de 15 mil millones de pesos. Eso ya es grave.

Pero hay hechos de mayor gravedad. Resulta que a través de la licitación fragmentada acompañada por Colombia Compra Eficiente no se pudo contratar el 70% de los refrigerios de la ciudad, cuya proporción debió declararse desierta por falta de proponentes. La Secretaría de Educación, como en tiempos de Plaza Mayor (Gobierno Petro), acudió al dedazo. Celebró un convenio ínteradministrativo con la Agencia Logística de las Fuerzas Militares para contratar la operación del faltante. Como esta agencia no tiene experiencia y logística para este servicio realizó una subasta inversa en la cual curiosamente solo quedó seleccionada una firma : Multimodal Express. Empresa envuelta en escándalos en los departamentos del Magdalena y Putumayo en contratos de alimentos con el ICBF cuando Adriana Gonzales manejaba la contratación de alimentos en dicha entidad en tiempos de Uribe.

Así las cosas, Multimodal Exprés ha resultado contratada para responder por 500 mil refrigerios diarios de los niños y jóvenes de menores ingresos que asisten a los colegios de Bogotá. Hoy está empresa improvisa plantas de ensamblaje, sin cumplir requisitos higiénico sanitarios y sin provisiones adecuadas protagonizando una de las vergüenzas de este gobiernos en materia de calidad de vida de los niños y jóvenes de menores ingresos. Esta no es la Bogotá Mejor para ellos.

Los aulicos de la Administración Peñalosa en el Concejo saltarán a socorrer a la Secretaria de Educación. Y a decir que son calumnias. Pero los invito a ellos y al Alcalde Peñalosa a preguntarle a estudiantes, profesores y padres de familias sobre la calidad de los refrigerios. Y conmino a los órganos de control a investigar este atentado a las finanzas de la ciudad y a la nutrición de los niños y jóvenes de menores ingresos. Y todo, me sospecho, por un gran negocio.

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