La Filarmónica: ¡Con su música a otra parte!

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Ese parece ser el triste mensaje que la Administración de Bogotá del Alcalde Enrique Peñalosa.

Con su música a otra parte. Ese parece ser el triste mensaje que la Administración de Bogotá del Alcalde Enrique Peñalosa le envía a la emblemática Orquesta Filarmónica de Bogotá. Desde la discusión del Plan Distrital de Desarrollo en el Concejo de Bogotá en el primer semestre de este año, se advertía una extraña resistencia del Gobierno Distrital a continuar con el proyecto que dotaría a la Orquesta de música de la ciudad de una sede que sería al mismo tiempo un hito arquitectónico y un centro para la democratización de la música entre los bogotanos y visitantes. Finalmente y como resultado de la presión del movimiento cultural de la ciudad, incluyendo los músicos de la Orquesta, y de concejales de todas las bancadas, la sede de la Filarmónica quedó incluida como meta del Plan Bogotá Mejor Para Todos.

La Administración de Gustavo Petro había tomado una acertada decisión en esta materia. Aldo Cadena, su entonces Director del Instituto Distrital de Recreación y Deportes IDRD, mediante un convenio interadministrativo, entregó a la Filarmónica en el segundo semestre de 2014 un lote de 9.490.5 m2 ubicado en la Unidad Deportiva El Campín con destino a la construcción de su nueva sede. El lote más exactamente se ubica en la Cra 30 con Diagonal 61C, tradicionalmente arrendado para espectáculos circenses nacionales e internacionales. Hay que recordar que en sus 48 años de existencia la Filarmónica ha tenido para sus actividades ha tenido que trastearse de un lado para otro. Seguidamente, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá EAAB celebró con la Secretaría de Cultura y la Universidad Nacional un convenio por 2.500 millones de pesos, que produjo como resultado los estudios y diseños arquitectónicos de la sede de la Filarmónica. Un verdadero hito arquitectónico a la manera de un templo dedicado al agua y a la música, diseñó la Universidad Nacional.

Pero sucedió algo inexplicable e inaceptable. Pedro Orlando Molano Pérez, nuevo Director del IDRD, firmó un OTROSÍ modificatorio al Contrato de Concesión de Uso Especial de Bienes Públicos bajo el Esquema de APP suscrito el 28 de diciembre de 2015 entre el IDRD y la firma Colombiana de Escenarios. Este contrato de Concesión bajo la modalidad de Alianza Pública Privada fue celebrado por el Alcalde Petro para la remodelación del Coliseo Cubierto El Campín y toda su área de influencia, dotando a la ciudad de un escenario multiproposito y una arena de espectáculos para 14 mil personas, además de obras viales y de infraestructura adicionales y funcionales al proyecto. El contrato compromete una inversión por parte del concesionario de 70 mil millones de pesos, unos ingresos para el Distrito por 960 millones de pesos anuales y un tiempo de duración de 25 años, a cambio de la entrega o cesión por parte de la ciudad de un área de 26.339 m2, incluyendo el Coliseo El Campín y los parqueaderos.

Pedro Orlando Molano, en el OTROSÍ a este contrato que suscribió el 6 de julio del 2016, por el mismo monto de inversión del concesionario (70 mil millones de pesos), los mismos 25 años como tiempo de la concesión, la misma remuneración para el Distrito, le regaló a Colombiana de Escenarios más 11 mil m2 de área. Ahora el concesionario tendrá como área de construcción 37.580.72 m2, a cambio de unas obras adicionales que se adelantarán “a voluntad” del contratista, es decir “si así lo quiera”, pues no constituye una obligación contractual. Y en todo caso, esas obras adicionales si se construyen, serán explotadas comercialmente por el concesionario sin que varíe la remuneración a favor de la ciudad. Un negocio redondo, pero a favor del consorcio privado Colombiana de Escenarios y en contra de los intereses de Bogotá.

Lo más grave es que este negocio se quiere hacer mutilando la sede de la Orquesta Filarmónica y produciendo un evidente detrimento patrimonial. Porque sucede que el regalo de los más de 11 mil m2 al Concesionario de El Campín corresponde precisamente al lote que había sido entregado por el IDRD a la Filarmónica para sus instalaciones. Y se botan a la basura los estudios y diseños que sobre ese lote adelantó la Universidad Nacional por más de 2 mil millones de pesos. A no ser que ese OTROSÍ se elimine y volvamos al contrato original. Hoy la administración dice no contar con lote para la sede de La Filarmónica y no sabe cómo cumplir con esta meta del Plan de Desarrollo de la Ciudad.

El Director del IDRD, Pedro Orlando Molano, debería demostrar pulcritud en su desempeño como funcionario. Debe saber que fue nombrado para defender el interés público. Qué su papel no es servir de agente de los privados. Y que una Bogotá Mejor para Todos es aquella que protege, promueve y democratiza el arte y la cultura. Que no desplaza nuestros músicos a otra parte!

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